CÓMO EL YOGA PUEDE AYUDARTE A SER MEJOR CORREDOR

Asanas para recuperarte tras tu sesión de running.

Todos conocemos los beneficios del running sobre la salud, aunque si no tomamos precauciones, también puede afectar de forma negativa a nuestro organismo. Correr es un deporte de movimientos repetitivos, lo que puede provocar rigidez en las piernas. De ahí la importancia de estirar bien después de cada entrenamiento.Practicar yoga es el complemento perfecto para los corredores, ya que nos ayuda a relajar la musculatura y a disminuir la tirantez que muchas veces sentimos no sólo en nuestras piernas. Entre sus múltiples beneficios destacamos los siguientes:

  • Calma la tensión muscular debida tanto a entrenamientos como al estrés diario.
  • Disminuye el riesgo de lesiones, ya que mediante las asanas (posturas) reajustamos y alineamos “vicios” posturales. También ayuda a que nuestro cuerpo esté más flexible.
  • Nos hace más conscientes de nuestro propio cuerpo, nuestras fortalezas y nuestros límites, y aumenta la concentración, lo que podemos aplicar a muchos ámbitos de nuestra vida diaria.
  • Fomenta la conciencia sobre un acto tan cotidiano como respirar. No sólo mejora nuestro sistema respiratorio e inmunitario, sino que nos ayuda a oxigenar mejor la sangre, reduciendo la concentración de ácido láctico. Dicho de otro modo, tendremos menos agujetas.

En resumen, el yoga no sólo nos relajará, sino que mejorará el tono muscular, evitaremos lesiones y nos permitirá ser corredores más eficientes, más rápidos y más resistentes.

Yo personalmente me inicié en el mundo del yoga impresionada por las posturas llamativas, aunque pronto aprendí que el significado real del yoga es todo lo que ocurre en mi cuerpo y en mi cabeza hasta que se llega a esa postura. Además desde que practico yoga con más frecuencia, no he sufrido ni un sólo día el famoso “flato”.

Los dos últimos maratones que he corrido, además de los estiramientos, he incorporado una clase semanal de yoga y no sólo no he tenido lesiones ni sobrecargas, sino que el día de la competición estaba más tranquila y mucho más concentrada, y la recuperación los días posteriores fue muy buena: estaba cansada por el esfuerzo pero no tuve las piernas hinchadas ni rígidas.

Os recomiendo que acudáis a una clase dirigida, para que os corrijan los fallos y os enseñen a respirar correctamente. No tengáis en cuenta los tópicos. No es una actividad exclusiva de mujeres ni requiere de una flexibilidad de gimnasta; como dice mi profesora, practicar yoga no significa tener que vestirse de blanco, ser vegetariano o dar abrazos a los árboles.

Hay muchos tipos de yoga y no todos son restrictivos. Una clase de yoga normalmente se compone de Pranayama (ejercicios de respiración para mejorar el equilibrio del sistema nervioso), Asanas (posturas conscientes que ayudan a mover correctamente el cuerpo) y Relajación, normalmente dirigida.

Es importante recordar que yoga no es estirar. No forcéis el cuerpo para llegar más lejos ni hagáis rebotes, dejad que él sólo vaya encontrando su sitio. Respirad únicamente por la nariz y manteneos en cada asana unas cinco respiraciones completas sin que se agite el ritmo de la respiración. En tal caso deshaced la postura sin prisas. Las siguientes selección de asanas son ejercicios sencillos que te ayudarán a recuperarte tras una sesión de running:

Triángulo: Trikonasana
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De pie con las piernas abiertas, levanta los brazos a los lados tomando aire y, expirando, dobla tu tronco hacia un lateral. Si no llegas a tocarte el pie, apoya el brazo en la pierna.

Pinza: Paschimottanasana
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Sentado en el suelo, levanta los brazos tomando aire y, expirando, dóblate por la cintura hacia delante. Cuando tu tronco no baje más, deja caer la cabeza suavemente.

Postura sentada en cuclillas: Malasana

De cuclillas con los pies apoyados por completo, juntamos las manos en el pecho y con los codos, empujar las rodillas hacia el exterior.

Paloma: Eka Pada Rajakapotasana

De rodillas en el suelo, extiende una pierna hacia atrás de forma que el pie delantero quede cerca de la pelvis. Apoya las manos en el suelo.

V invertida o perro mirando hacia abajo: Adho Mukha Svanasana

De rodillas en el suelo con las manos apoyadas. Tomando aire eleva el tronco manteniendo pies y manos en el suelo y acerca la barbilla al pecho.

Torsión espinal: Ardha Matsyendrasana

Sentado en el suelo con la espalda recta, cruza la pierna derecha doblada sobre la izquierda y abrázala con el brazo izquierdo. Expulsando el aire, gira el tronco hacia tu derecha desde la base hasta el cuello. Repite del lado contrario.

Embrión: Balasana

De rodillas en el suelo, dóblate por la cintura hasta tocar con la frente en el suelo.

Cobra: Bhujangasana

Tumbado sobre el suelo, apoya las manos a la altura del pecho. Tomando aire eleva los hombros sin tensarlos.

Puente: Dwi Pada Pitham

Tumbado en el suelo con las piernas dobladas, acerca los pies a los glúteos. Cogiendo aire eleva la pelvis manteniendo la tensión.

Árbol: Vrksasana

De pie con la mirada fija en un punto, apoya un pie sobre la rodilla de la pierna contraria. Une las manos a la altura del pecho y elévalas manteniendo el equilibrio.

Vía: Decathlon

 

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